25.11.10

te conozco poco

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y mi composición genética me obliga a quererte. tu carácter heredado me obliga a discutir contigo y lo poco que te conozco me hace querer, de corazón, que estés bien.

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sin título iii

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cuando vuelves, es verano. aunque sea noviembre.

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11.10.10

en respuesta a pablo hiriart.

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Recibí por mail una liga a una columna que escribe en La Razón Pablo Hiriart y he de decir que no estoy de acuerdo. Cito en cursivas fragmentos de su columna y las comento.

"Desconozco el efecto de las drogas, pero creo que están prohibidas por ser malas (para la salud de las personas y de la sociedad), y no que sean malas por estar prohibidas.".

El principal problema de las drogas en México, y en todos lados, es que están catalogadas como iguales cuando no lo son. Hay poca información por considerarse un tema tabú y eso tiene como consecuencias problemas de salud graves. Explico, se acostumbra decir que la marihuana es una "gateway drug" esto quiere decir que al probar la marihuana, que suele ser la primera a la que se tiene acceso en la vida, se abre la puerta a las demás drogas. Al hacer esta afirmación, que todos hemos escuchado en miles de ocasiones, se cataloga a la marihuana al mismo nivel que drogas sintéticas y artificiales como las metanfetaminas, la cocaína y hasta la heroína, siendo que la primera es mucho menos dañina que sustancias como el tabaco, el alcohol e incluso el café.


"Las encuestas sobre adicciones muestran que el consumo de enervantes es creciente entre la población juvenil (y adolescentes), y en las noticias vemos asesinatos y decapitados por luchas entre bandas que se disputan rutas y territorios.
¿Algo de eso va a variar si se legalizan las drogas?"

Sí, en realidad sí. Los problemas de violencia que existen alrededor de la industria del narcotráfico, se reflejan de manera importante en el narcomenudeo. Esta práctica y la competencia desleal (léase, si me compites te decapito y cuelgo tu cabeza de una barda) si se verían severamente golpeada legalizando algunas drogas. Hago énfasis en algunas.

"Bueno, casi como está hoy, pero en mayor escala por la facilidad para conseguir grandes volúmenes y a mejor precio"

De entrada, con una regularización, habría menos intoxicaciones en drogas de diseño porque la gente sabría qué se está metiendo. Hoy al comprar una tacha, quien la compra no sabe qué está consumiendo: si metanfetaminas bien hechas, o veneno de rata comprimido en un sótano de la Bondojo.

Y entre nosotros se sugiere legalizarlas todas para abatir la criminalidad, disminuir la adicción y curar las reumas.

De nuevo, hay que informarse sobre los efectos de las drogas. Hablar y afirmar desde la ignorancia puede ser apantallador, sin embargo es arriesgado e injusto con el que recibe el mensaje.

Y la marihuana terapéutica sí sirve para tratar pacientes con dolores de reumatismo, polio y otros. Además, no produce ni adicción física ni sobredosis, ni ningún otro efecto en la salud. Tampoco tiene efectos psicológicos de violencia en las personas bajo su influencia.

Recordemos la década de los 20 y 30 en Estados Unidos con la prohibición del alcohol. Este genero más mafias y violencia que vidas salvadas por "proteger a la población", como si fuésemos niños, de un "mal". Al Capone, sin la prohibición del alcohol, no habría sido más que un Juan Domingo (José Cuervo) de hoy en día.

13.6.10

jugar

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de niña me gustaba jugar porque podía jugar a ser alguien más. era un personaje, y mis acciones, palabras y movimientos por un rato no eran míos, sino de la maestra, la dueña de la tienda, la mamá, la doctora, la mesera del restorán, la bruja, la princesa.

hoy he vuelto a jugar, después de más de diez años de no entrar en carácter y sentirme otra.




para dania, manuel y nuestro narrador günther. los fines de semana sin masquerade no son lo mismo.

12.1.10

FML

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Querido diario,

Hoy me levanté temprano y con dolor de cabeza y un cólico que me provocó vomitar cual Reagan, la chica del Exorcista durante 1 hora sin parar. Trabajé desde casa un rato. Salí rumbo al trabajo para llegar a una cita, solo para llegar a ver que se había cambiado de horario, pero ya que estaba en la oficina, me pidieron que fuera a otra cita, esta vez, en Polanco. Después de terminar el mayor número de pendientes que puede uno terminar en los 10 minutos que me quedaban antes de salir para llegar a tiempo, me dirigí a mi coche, que había estacionado a unos dos kilometros de distancia de mi oficina, porque, claro, no encontré lugar más cerca.

Subí al coche, me puse el cinturón y me dirigí a la cita. Tomé mal una calle, que me llevó a un embotellamiento de al menos 25 minutos y cuando lo libré y llegué al estacionamiento frente al lugar de dicha cita, ya con 15 minutos de retraso, me encontré con que el estacionamiento, y todos los de los alrededores estaban cerrados. Por supuesto, encontrar lugar en la calle es imposible, y sí, sí lo intenté.

Llamé a mi jefa para avisar que me había sido imposible llegar a esa cita, y me regañó por haber ido en primer lugar, ya que ella me necesitaba en la oficina y no fuera de ella. Después de llorar de desesperación, recibir una llamada de mi novio a quien, sin deberla ni temerla le grité lo mal que iba todo, emprendí el camino hacia el sur de la ciudad, a donde debía ir a usar una conexión a internet prestada, ya que la mía es lenta como si fuera de pedales. Me perdí de nuevo. Esta vez en la colonia Doctores y como Telcel es una chulada, estuve todo el día sin señal y no pude pedirle ayuda a nadie. Por obra y gracia del FSM llegué a mi destino, dos horas después, agotada y con unas ganas tremendas de seguir llorando.

Tato, mi novio, anunció que se iba al gimnasio y regresaba más tarde, mientras, me quedaría en su casa usando su internet para subir unos videos del trabajo urgentes para el día siguiente. Al abrir el disco donde se supone que vendrían los videos, me encuentro con que tengo que ripear y editar un solo video y dividirlo en tres partes, para luego subirlo a YouTube. Mientras bajaba el software necesario para hacer esto, sonó mi celular, y era Tato pidiéndome que fuera por él al gimnasio porque había dejado la llave dentro del coche. Aquí una nota al pie. Antes de irse, Tato había dejado una olla de arroz puesta, y me encargó que la vigilara. Por supuesto, al salir de casa, corriendo a rescatar a mi charro negro, me olvidé por completo de la olla y de el arroz.

Llegué a la plaza donde está el gimnasio de mi adorado, y al intentar llamarle para avisar que ya había llegado no logré sacar la llamada, una vez más, no tenía señal. Corrí a cambiar dinero a una gasolinera cercana para hablar por un teléfono de monedas. Hablé con Tato y antes de quedar de acuerdo en dónde vernos, se me acabó el crédito, y las monedas. Minutos después nos encontramos, por suerte y lo llevé a recoger su duplicado a casa de su madre.

De vuelta a casa, el arroz estaba quemado y recibí un mensaje de la oficina, recordándome lo urgente que era que subiera los videos ya mismo.

Me quedan 4 horas de sueño y dos videos por editar y subir.

FML

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