12.1.10

FML

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Querido diario,

Hoy me levanté temprano y con dolor de cabeza y un cólico que me provocó vomitar cual Reagan, la chica del Exorcista durante 1 hora sin parar. Trabajé desde casa un rato. Salí rumbo al trabajo para llegar a una cita, solo para llegar a ver que se había cambiado de horario, pero ya que estaba en la oficina, me pidieron que fuera a otra cita, esta vez, en Polanco. Después de terminar el mayor número de pendientes que puede uno terminar en los 10 minutos que me quedaban antes de salir para llegar a tiempo, me dirigí a mi coche, que había estacionado a unos dos kilometros de distancia de mi oficina, porque, claro, no encontré lugar más cerca.

Subí al coche, me puse el cinturón y me dirigí a la cita. Tomé mal una calle, que me llevó a un embotellamiento de al menos 25 minutos y cuando lo libré y llegué al estacionamiento frente al lugar de dicha cita, ya con 15 minutos de retraso, me encontré con que el estacionamiento, y todos los de los alrededores estaban cerrados. Por supuesto, encontrar lugar en la calle es imposible, y sí, sí lo intenté.

Llamé a mi jefa para avisar que me había sido imposible llegar a esa cita, y me regañó por haber ido en primer lugar, ya que ella me necesitaba en la oficina y no fuera de ella. Después de llorar de desesperación, recibir una llamada de mi novio a quien, sin deberla ni temerla le grité lo mal que iba todo, emprendí el camino hacia el sur de la ciudad, a donde debía ir a usar una conexión a internet prestada, ya que la mía es lenta como si fuera de pedales. Me perdí de nuevo. Esta vez en la colonia Doctores y como Telcel es una chulada, estuve todo el día sin señal y no pude pedirle ayuda a nadie. Por obra y gracia del FSM llegué a mi destino, dos horas después, agotada y con unas ganas tremendas de seguir llorando.

Tato, mi novio, anunció que se iba al gimnasio y regresaba más tarde, mientras, me quedaría en su casa usando su internet para subir unos videos del trabajo urgentes para el día siguiente. Al abrir el disco donde se supone que vendrían los videos, me encuentro con que tengo que ripear y editar un solo video y dividirlo en tres partes, para luego subirlo a YouTube. Mientras bajaba el software necesario para hacer esto, sonó mi celular, y era Tato pidiéndome que fuera por él al gimnasio porque había dejado la llave dentro del coche. Aquí una nota al pie. Antes de irse, Tato había dejado una olla de arroz puesta, y me encargó que la vigilara. Por supuesto, al salir de casa, corriendo a rescatar a mi charro negro, me olvidé por completo de la olla y de el arroz.

Llegué a la plaza donde está el gimnasio de mi adorado, y al intentar llamarle para avisar que ya había llegado no logré sacar la llamada, una vez más, no tenía señal. Corrí a cambiar dinero a una gasolinera cercana para hablar por un teléfono de monedas. Hablé con Tato y antes de quedar de acuerdo en dónde vernos, se me acabó el crédito, y las monedas. Minutos después nos encontramos, por suerte y lo llevé a recoger su duplicado a casa de su madre.

De vuelta a casa, el arroz estaba quemado y recibí un mensaje de la oficina, recordándome lo urgente que era que subiera los videos ya mismo.

Me quedan 4 horas de sueño y dos videos por editar y subir.

FML

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